ARE YOU READY TO RUMBLE?

En 1993 nace en vivo, para las audiencias del “pay per view”, un torneo llamado Ultimate Fighting Championship con reglas muy similares al antiguo y brutal pancracio griego.
El pancracio fue aceptado como una competencia olímpica en el año 648 a.c. y la mitología griega atribuye la creación de este arte marcial a su gran héroe Theseus, quien según ésta, combinó boxeo, patadas, codazos y rodillazos con lucha para poder vencer al minotauro en el laberinto. Este arte de pelea, permitía todo excepto introducir los dedos en los ojos y morder, sus peleadores eran feroces atletas y los encuentros a veces duraban horas y a veces sólo segundos.
Cronológicamente, la referencia más cercana a una competencia con reglas, tal vez pueda encontrarse en el “vale tudo” brasileño. Una competencia que mantenía intactas las reglas del pancracio y en la que resaltaron los miembros de la familia Gracie de enorme tradición en este tipo de combates y creadora del brazilian jiu jitsu.
De ello se explica el rotundo éxito posterior del Gracie jiu jitsu de la mano de Royce Gracie quien ganó 3 de las cuatro primeras competencias de UFC.
De ahí en adelante, la semilla se esparce y, como una nueva versión de los antiguos gladiadores romanos, siempre listos para salir a la arena, una estirpe de guerreros modernos hace su entrada triunfal en el mundo del “show Business”. Hombres extraídos de alguna época en que el instinto asesino estaba aún a flor de piel. Músculos tensos, mandíbula relajada, mente fría y sangre caliente componen los ingredientes de un cóctel explosivo que enamoró masivas audiencias ávidas de emociones fuertes.
El UFC, emulando el “Vale Tudo”, pero trayendo la espectacularidad mediatizada, en sus comienzos, nace como un intento de llevar un manto de luz sobre las artes marciales tradicionales y los deportes de contacto, para que cada uno de ellos pudiera desplegar su arsenal sin estar sujeto y limitado en tiempo ni reglamento. El concepto, reunir dos peleadores dentro de una malla hexagonal, sin importar el peso ni el estilo, con la indumentaria que quieran o crean necesaria, sin protección alguna, para que midan sus fuerzas y prueben sus habilidades personales y sus estilos.
Tanto fue el éxito de estas peleas llevadas a cabo con el mayor grado de realidad posible que alrededor del nuevo milenio se difunden las “artes marciales mixtas” como un arte de lucha en sí. Siendo ésta principalmente una combinación de kick boxing y jiu jitsu brasilero.
A partir de entonces, las competencias de Artes Marciales Mixtas comienzan a hacerse populares en todo el globo, abarcando países culturalmente muy disímiles, hallando en Costa Rica, lo que los peleadores internacionales marcan como un paso obligado si se quiere tener éxito en las ligas mayores. Generando lo que muchos expertos nombran como: “el deporte más completo de la actualidad”.
Este pronunciamiento encuentra sus bases en el conjunto de habilidades y conocimientos que un peleador debe alcanzar si quiere tener éxito en este deporte. Una disciplina que exige la optimización del cuerpo como arma, en cuanto a su condición física, fuerza, potencia, velocidad, elasticidad, resistencia aeróbica y muscular, capacidad de absorción de golpes, todas ellas sólo logradas a través de una alimentación y un entrenamiento adecuados y estrictamente rigurosos. Un pelador de MMA requiere a su vez concentración extrema y permanente, así como agudeza de reflejos y velocidad de reacción, pues una falla de cualquiera de ellos determinará el resultado de la pelea. Subyacen además en cada uno de estos guerreros modernos un espíritu combativo, una fuerte convicción en sus habilidades y conocimientos, una mente que no se deja doblegar ante lo que se le presenta. estos gladiadores del nuevo milenio deben cultivar un amplio bagaje técnico que le permite adaptarse, contrarrestar y reaccionar acorde al continuo fluir de algo vivo como es la pelea. Asimismo, cada peleador debe adaptar la táctica y la estrategia de cada pelea a su oponente y al devenir cambiante de la misma.
Todos estos factores combinados y puestos a funcionar en explosivos 15 minutos de lucha, divididos en largos rounds de 5 minutos con apenas uno de descanso, convierten el MMA en un espectáculo digno de disfrutar e imposible de ignorar antes de abandonar esta vida.

Lic. Gabriel Germán Gallini

Deje su comentario: